El Partenón de los libros prohibidos de Marta Minujín. Foto de Infobae
Vivimos en un momento donde lo tecnológico cambia tan rápido que casi nada permanece. Versiones que se actualizan, herramientas que aparecen y desaparecen, flujos de trabajo reinventados cada dos meses.
En ese contexto, el arte efímero de Marta Minujín —creado para existir intensamente y luego desaparecer— se vuelve una metáfora perfecta para entender cómo la Inteligencia Artificial está transformando la forma en que trabajamos.
Y si hay un actor central en esta conversación, es Microsoft Copilot, la IA integrada en las herramientas de productividad más usadas del mundo, junto con las conclusiones del Índice de Tendencias Laborales de Microsoft, que analizan cada año cómo está cambiando el trabajo.
El arte efímero como clave para entender la nueva era laboral
Minujín construye obras gigantescas que duran poco. Su valor no está en su permanencia, sino en la experiencia y en el impacto.
Ese es exactamente el tipo de mentalidad que necesitamos cuando pensamos en tecnología e IA hoy:
- Nada es estable.
- Todo evoluciona.
- Lo que importa no es cuánto dura una herramienta, sino qué permite hacer mientras existe.
En otras palabras: la innovación es efímera, pero su efecto es profundo.
Microsoft Copilot: un copiloto en un mundo de cambio constante
Microsoft Copilot no es solo una herramienta; es un cambio de lógica laboral.
En vez de obligarnos a seguir acumulando tareas repetitivas, Copilot nos libera:
- Resume mails.
- Crea borradores.
- Analiza datos.
- Propone ideas.
- Automatiza lo que desgasta nuestra energía.
Pero lo más interesante es que Copilot también cambia la forma en que creamos.
No está hecho para controlar el proceso, sino para acompañarlo. Igual que una obra efímera, funciona mejor cuando lo dejamos fluir, cuando iteramos, cuando probamos.
Copilot es, de algún modo, la versión tecnológica del arte efímero: una herramienta que se transforma, que se actualiza, que cambia su rol… y que nos obliga a cambiar con ella.
Copilot Studio y la creación de copilotos personalizados: tecnología que evoluciona como una obra efímera
La llegada de Copilot Studio abre una puerta completamente nueva: ya no se trata solo de usar un copiloto, sino de crear nuestros propios copilotos personalizados. Soluciones hechas a medida de un equipo, una necesidad o un proyecto concreto.
Y lo más interesante es que estas soluciones no son estáticas, sino que cambian, se actualizan, aprenden y se adaptan.
En cierto sentido, un copiloto creado en Copilot Studio es una obra viva: nunca termina de estar “cerrada”. Lo que hoy resolvemos con un flujo, mañana lo mejoramos con un conector, y pasado lo reemplazamos por un modelo más inteligente y entrenado. Es una creación que se transforma a medida que cambia el contexto.
Y ahí aparece, nuevamente, la metáfora de Minujín: igual que sus obras efímeras estaban diseñadas para causar alto impacto en la experiencia y luego desaparecer, los copilotos personalizados tampoco están hechos para durar estáticamente, sino para evolucionar. Para ser relevantes “en el momento”. Para transformarse cada vez que surge una mejor manera de resolver un problema.
Son construcciones digitales que aceptan su propia impermanencia, y justamente por eso tienen tanto valor, al igual que la evolución tecnológica.
El Índice de Tendencias Laborales: la evidencia del mundo que se mueve
Según el Work Trend Index, el trabajo hoy está marcado por tres grandes realidades:
- Todos quieren usar IA, pero pocos se sienten preparados.
Los trabajadores creen que la IA podría hacer su trabajo más creativo, más estratégico y menos agotador, pero aún sienten que no tienen las habilidades. - La demanda de habilidades en IA está explotando.
Las empresas buscan personas capaces de colaborar con IA, no solo de usarla superficialmente. - La carga digital está llegando a su límite.
Reuniones, correos, chats… La IA aparece como la vía para recuperar tiempo, foco y energía.
En conjunto, estas tendencias hablan de algo central: la flexibilidad humana será más importante que la estabilidad tecnológica.
Crear para transformar, no para perdurar
Aquí se encuentra el punto donde Minujín, Copilot y el futuro del trabajo se unen:
- Las obras efímeras enseñan que lo valioso no es la duración, sino el impacto.
- La IA nos muestra que el trabajo ya no consiste en “saber cosas”, sino en crear con fluidez, generar impacto y adaptarnos rápido.
- El índice de tendencias de Microsoft confirma que las habilidades más buscadas son la colaboración con IA, la creatividad, el pensamiento crítico y la capacidad de reinvención.
Todo esto nos invita a cambiar de mentalidad:
No trabajamos para que nuestras creaciones duren para siempre.
Trabajamos para que transformen mientras están vivas.
Igual que una obra de Minujín.
Igual que la tecnología que usamos.
Igual que la IA que nos acompaña.
Tres miradas, un mismo mensaje
Lo interesante de este cruce entre arte efímero e inteligencia artificial es que, sin importar desde qué mundo se lo mire, el mensaje converge.
Para quienes vienen del arte, la tecnología aparece como un proceso vivo, mutable, casi performático.
Para quienes vienen de la tecnología, el arte se vuelve una metáfora precisa de sus ciclos de iteración constante.
Y para quienes habitan ambos mundos, la conexión es evidente: crear hoy significa aceptar que todo está en permanente transformación.
La llegada de herramientas como Copilot y Copilot Studio no hace más que acentuar esta idea. No construimos soluciones eternas; construimos soluciones que evolucionan. Igual que las obras de Minujín, existen para producir un impacto, no para resistir al tiempo.
En definitiva, tanto el artista como el tecnólogo comparten un mismo gesto:
crear algo que vive, cambia y se transforma.
Algo efímero… pero profundamente significativo mientras existe.


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